Muchos de ustedes se preguntan porqué no renovamos el contenido de estas infames páginas con mayor frecuencia. Pues bien, cansados de esconder nuestra verdadera cotidianeidad, les confesaremos la verdad: porque para poder pagar la renta del servidor, hemos tenido que conseguir segundos empleos. Y no sólo eso, la vida siempre es una perra furiosa... y no cesa de mostrarnos su crueldad en este valle de lágrimas al que estamos irremisiblemente condenados... 

(Camerino del centro de espectáculos "El Unicornio Azul" en Monterrey, Nuevo León)

Verdugo: (histérico) ¡NO VOY A SALIR, NO VOY A SALIR!

Diablito: ¿Cómo que no vas a salir? ¡Te toca en dos minutos!

Sinforosa: ¡Te dije que no te asomaras a ver al público! ¡TE LO DIJE!

Diablito: ¿Qué demonios pasa?

Verdugo: (aterrado) Es ella, es ella... ¡ESTA AHI AFUERA!

Diablito: ¿QUIEN, QUIEN?, ¡HABLA!

Verdugo: ¡Es Karla Sheimberg, mejor conocida como "La Perra"!

Diablito: ¿Y esa vieja quién chingados es?

Verdugo: ¡Nada más y nada menos que la crítica de espectáculos número uno del Variety Monterrey News! ¡Su ingenio y mordacidad han destruido varias carreras! ¡Estamos perdidos! Si no le gusto al público esta noche... perderemos nuestro servidor... ¡y nos quedaremos en la calle! ¿ME OISTE? ¡EN LA CALLE!

Diablito: (lo abofetea un par de veces) ¡CALMATE, CALMATE!

Sinforosa: (esperanzada) ¡Animo, Verdugo, estoy seguro de que tu monólogo les va a encantar!

Verdugo: (histérico) ¡NO, NO, NO! ¡Soy un fracaso, no valgo nada!

Diablito: ¡Claro que sí! ¡Tú puedes, Verdugo!

Verdugo: (componiéndose) E...e... está bien... voy a salir, d.. deséenme suerte... (respira hondo, teatralmente)

Sinforosa: (dramática) Que Dios nos ampare...

Presentador: Y a continuacióoooon con ustedeeees, directamente de la weeeeeeeeeb... ¡El Verdugo de El Patíbulo! ¡Aaaaaplausos! (El público aplaude sin ganas mientras entra el Verdugo)

Verdugo: (nervioso) Bue... Buenas Noches, respetable público...

(silencio en el público, alguien tose de pronto)

Verdugo: Este... ¿qué creen? Hace mucho tiempo, estaba Heidegger desayunando un domingo, que estaba bien crudo el cabrón... entónces llega Nietzsche y le dice... "no hay peor placer que el que causa lo intrascendente", entónces llega un mexicano y...

Karla Sheimberg: (vestida de nazi, se para y grita al escenario) ¡Tacha! ¡Erres un pobrre diablo!

Verdugo: (desorientado) ... y les dice... 

Karla Sheimberg: (gritando) ¡Salte pinche guey, apestas! ¡Si hay algo mejorrr, pos compárrrtelo! (rie como bruja de película de Walt Disney)

Verdugo: (temblando) ...les dice... qué... (se lleva las manos a la frente y sale llorando del escenario) ¡No puedo, no puedo!

Karla Sheimberg: (a su acompañanate) Te lo dije... la verrdad no crreí que durrarría mucho.

Presentador: (tratando de salvar la situación) ¡Las bailarinas! ¡Que salgan las bailarinas! (Salen cuatro travestis y bailan al ritmo de punchis-punchis)

 Desierto de Sonora, seis meses después...

Verdugo: ¿Qué hace, Maestro Chabelo? 

Chabelo: Estoy cultivando tetos, Verdugo-San. Mira... la cosecha de este año es hermosa.

Verdugo: Efectivamente, Maestro, muy hermosa...

Chabelo: (caminando por el campo) Escucha, Verdugo-San, ya son tres meses de que te encontré delirante; vagando por el desierto, orinando en los sahuaros y gritando a los coyotes que te querías coger a Johny Laboriel... ¿lo recuerdas?

Verdugo: Lo recuerdo con dolor, Maestro..

Chabelo: Han pasado semanas de tu recuperación, y me pides consejo para cambiar tu vida, tras tu estrepitoso fracaso en "El Unicornio Azul".

Verdugo: Así es, ¡oh sabio!

Chabelo: Pues bien... en mi meditación Zen - Súbete la bragueta, Verdugo -

Verdugo: Perdón, Maestro.

Chabelo: Decía, en mi meditación Zen he llegado a la conclusión de que lo que necesitas, ¡escucha con atención!, es trascender tu patética ocupación de hacer textos dizque-ingeniosos con fotos manipuladas en el WordPaint...

Verdugo: Lo escucho, Maestro...

Chabelo: ... y debes mantener una mente limpia, alejarte de los bituperios...

Verdugo: "Vituperios", Maestro...

Chabelo: Lo que sea... debes olvidarte de esa búsqueda estéril de lo hilaridoso, Verdugo-San...

Verdugo: De lo "hilarante", Maestro...

Chabelo: Con una chingada... ¿quién es el Maestro, tú o yo?

Verdugo: Perdón, no lo interrumpo más...

Chabelo: Está bien... ahora regresa a tu camino... y no abuses más, creyendo ejercer libertad de expresión cuando abusas y aburres de libertinaje... por cierto mal empleado.

Verdugo: Maestro... ¿qué me sostendrá en el camino?

Chabelo: Recuerda las palabras del Maestro Congrats: "Está bien si tu decides que así lo está"

Verdugo: Sayonara, Maestro (emprende su camino)


¿otra bala perdida?