
| Nos cagan los payasos...
Así, sin vuelta de hoja.
Nuestros recuerdos al respecto forman un miasma de figuras de cerámica pintadas a mano, tapices alucinantes mal-pedo, fiestas infantiles de chamacos llorones, y pesadillas insufribles. El uso indiscriminado de imágenes de "payasitos" en las recámaras infantiles debería ser considerado abuso de menores; estamos convencidos de que sólo puede generar seres psicopáticos, como Carlos Cuauhtémoc Sánchez, Graciela Mauri, o el staff de El Patíbulo. Y para probarlo, a continuación les mostraremos la serie de cartitas promocionales de payasos que encontramos hace unos días en un bazar del centro. Les advertimos que por su fuerte contenido visual, algunas de ellas pueden herir su sensibilidad... si es que todavía les queda alguna. ¡Adelante! Habrá sorpresas, regalos, y mucha diversión... |
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