Tuvieron un sueño. 
Ilusiones de burbujeante champaña y perfumadas rosas, interminables fiestas y cálidas sonrisas. 

Los vimos marchitarse, huérfanos de la mirada aprobatoria y los anhelados aplausos. El teléfono dejó de sonar, los agentes de sonreír, y el público de recordarlos. 

- No, no... Nosotros te llamamos, la neta.-

En El Patíbulo hemos preparado un dudoso homenaje a todos aquellos faranduleros que gozaron de las decadentes mieles de la fama, la popularidad y el éxito ochentero... y no tuvieron tiempo para volver a hacerlo. 

Quizás recuerdes a algunos, quizás no conozcas a nadie. Y... seguro, aún nos faltan muchos.
Como quiera que sea, por maliciosa nostalgia o cultura general; te recomendamos visitar nuestra galería de almas en pena, hacer un momento de silenciosa reflexión, y prender en tu insensible corazón una velita por su descanso eterno.

Venga...

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